Captura de pantalla 2015-05-15 a las 9.22.04

Mirad la foto. Es mi mano sosteniendo la recompensa que he conseguido hoy en la primera hora de trading. Tres operaciones con el nuevo sistema ‘La Dieta de los 5 ticks‘.
Vosotros diréis que soy un vulgar exhibicionista y un presumido. No, no lo hago por eso. El problema que tenemos los traders es que tendemos a sobreoperar cuando las cosas nos van bien. En el momento de escribir éstas líneas son las 9:00 de la mañana en España, ni siquiera ha abierto la sesión de Londres. Todavía me quedan por delante unas 12 horas más de mercado.
El problema es que queremos abarcarlo todo y es cuando cometemos el peor de los errores que en el trading se pueden cometer: sobreoperar (overtrading).
Y ahora es cuando pierdo lo ganado y encima pierdo más. Con lo bonitos que son esos tres billetitos juntitos ganados en un día. Pensad por un momento todo lo que hay que hacer para ganar eso en un día. A cuantos tipejos habrá que aguantar, cuanto tiempo habrá que emplear en ello, cuantos ladrillos habrá que poner, cuantos informes habrá que redactar, cuantos tornillos que apretar, cuantos productos que reponer, paredes que pintar, delincuentes que detener (un saludo a Luis y Fran), en definitiva, salir a la calle a buscarte la vida.
Pues no. He decidido que no voy a caer más en la sobreoperativa. Nada de devolverle al mercado lo que me ha dado (en realidad, lo que yo le he quitado). A partir de hoy voy a poner en práctica una táctica que me acabo de inventar pero que estoy seguro que me va a dar resultado: cuando haya alcanzado mi objetivo diario, voy a sacar los billetes del cajón, los voy a tocar durante unos instantes y voy a recordar lo mucho que tienen que hacer otros para conseguirlos. Y a continuación voy a cerrar la plataforma y me voy a dedicar a otra cosa.
Lo mejor para vencer al monstruo es enfrentarse a él. Pero sobre todo, recordar lo duro que es sobrevivir en estos tiempos de tanta incertidumbre.
Si unos pocos hemos tenido la suerte de desarrollar una habilidad como ésta, tenemos que aprender a conservarla. Nos ha sido otorgado y revelado un secreto muy bien guardado y no es plan de despreciarlo con nuestros vulgares defectos humanos. Intentemos ser más divinos.