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Este artículo es la primera parte de una serie dedicada al mismo tema. La segunda parte la puedes encontrar aquí: Mi experiencia en TopStepTrader. Segunda parte.

Me gustaría conseguir, con este artículo, que todo aquel que lo lea reflexione sobre las cosas que voy a contar.  Os puedo asegurar que os estoy enseñando mi propia experiencia y estoy completamente seguro de que quien siga los pasos que voy a decir tiene, al menos, la garantía de que va a perder muy poco dinero en su proceso de formación como trader. Si, además, consigue el éxito, objetivo bastante difícil y esquivo dado que intervienen en ello otros procesos mentales diferentes al de la propia adquisición de conocimientos y habilidades, si llega a triunfar decía, mucho mejor porque le habrá costado mucho menos sufrimiento que a la mayoría de los que intentan ser traders consistentes.

Para poder entender lo que voy a contar, tenemos que partir de la base de que todos estamos absolutamente equivocados con respecto al trading. Dejemos eso asentado. Nuestras ideas son erróneas y eso es lo que nos lleva de cabeza. Veamos algunas de las cosas que hacemos mal:

  • Desde el principio queremos abrir una cuenta en un bróker y comenzar a operar nuestro propio dinero.
  • El capital que ingresamos en esa cuenta es tan ridículo que podríamos decir que es como si quisiéramos combatir a un dragón con un tirachinas.
  • No solemos pensar en la gestión del riesgo ni del capital. Nos da pereza aprender a manejar el dinero. Además, lo que queremos es operar, estar en los mercados. Ya habrá tiempo de afrontar esa asignatura.
  • Pensamos que si no ganamos es porque no hemos encontrado el sistema perfecto. Y seguimos y seguimos buscando y probando cosas nuevas. Nunca nos especializamos en nada concreto. Vagamos errantes sin rumbo fijo.
  • Operamos con pasión, cuando debería hacerse con frialdad. Respondemos a los impulsos, cuando deberíamos entrenarnos psicológicamente para aguantar los golpes.
  • Pecamos de impacientes, vengadores, cobardes, ambiciosos y soberbios.

Podría continuar con esa lista. Yo he cometido todas y cada una de esas faltas. Todas. Lo he sido absolutamente todo. También, como es natural, he perdido dinero. No mucho, la verdad. No más de $5.000, pero los considero bien empleados aunque no estén ya en mi bolsillo. El 80% de esa pérdida podría haberla evitado si en su momento hubiera leído algo como lo que vosotros estáis leyendo ahora mismo. El otro 20% restante es precisamente lo que me ha costado conseguir el objetivo que paso a comentaros ahora mismo.

Hace algún tiempo, concretamente un año, decidí cambiar radicalmente mi postura frente al trading. Había llegado a entender que el camino por el que iba no me estaba produciendo los frutos que yo esperaba obtener. Si se me daba bien diseñar sistemas ganadores, si los ponía en práctica en simulado y funcionaban perfectamente, si era consistente en papertrading, si además sabía que las herramientas técnicas que estaba usando eran perfectas para comprender los mercados, entonces, ¿qué me faltaba para dar el paso definitivo y emprender definitivamente el viaje?. Estuve entonces varios días meditando profundamente y llegué a las siguientes conclusiones:

  • Operar en futuros es muy caro. Las garantías, comisiones y gastos intrínsecos (feed de datos, plataforma). Como consecuencia, necesitaba bastante capital para comenzar. hacer otra cosa es suicidarse.
  • Mi excesiva dedicación al trading simulado había creado ciertos vicios ocultos en mi comportamiento. Aquello tenía que acabar ya. Perder operaciones sin jugarte tu propio dinero es muy dañino. Ganarlas es, si cabe, peor.
  • La disciplina es inexistente cuando no te juegas tu dinero. Me perdonaba muchas cosas y eso hacía que me estuviera engañando a mi mismo.
  • No tenía un conjunto de reglas claras y ordenadas. Aunque yo soy bastante organizado, cometía muchas faltas disciplinarias y era muy consciente de ello, aunque no les daba importancia.

Entonces se me vino a la cabeza un discurso que escuché recién comenzaba mi andadura como trader, hace ya cuatro años: lo mejor para un trader es encontrar un tutor/mentor que te guíe. Sólo no lo vas a conseguir nunca.

Pero claro…¿en quién podía confiar?. Desde luego no en el primero que me dijera que iba a ser mi mentor, que el camino está lleno de farsantes. Y me puse a buscar con un espíritu muy crítico.

Y fué entonces cuando decidí enrolarme en el proyecto TopStepTrader. Esta firma americana, de gran prestigio y reconocimiento,  lleva ya varios años fundando a aquellos traders que demuestran que lo pueden ser. Su sistema es muy claro y transparente:

  • Tienes que completar dos fases de entrenamiento y no incumplir ninguna de sus reglas. Estas reglas son muy duras pero es precisamente esa dureza la que te enseña aquello que por tí mismo nunca vas a aprender: disciplina, control del riesgo y gestión del capital.
  • El coste para el aspirante de la primera fase es variado. Son pagos mensuales (mientras que tú quieras estar con ellos) en función del tamaño de la cuenta que te gustaría obtener, una cuenta que al principio y, durante tu entrenamiento, será en simulado, pero que si consigues superar las dos fases de entrenamiento será una cuenta real del mismo importe de la que has estado usando para tu entrenamiento. Hay cuatro tipos diferentes de cuentas: de $30.000, $50.000, $100.000 y $150.000 y los pagos mensuales durante el entrenamiento son, respectivamente, de $150, $165, $325 y $375 mensuales.
  • Cuando superas la primera fase, dejas de pagar la cuota mensual. La segunda fase es gratis. En esa segunda fase se endurecen un poco más las reglas, y consiste en conseguir los mismos objetivos que conseguiste en la primera fase pero, por ejemplo, no te permiten operar noticias, tienes un tope de pérdidas semanal (en la primera fase no existía ese tope semanal, sólamente un tope máximo de pérdida de capital), y además ya no puedes operar todos los contratos que tú quieras (el llamado Scaling Plan).
  • Una vez completado el proceso y superado las dos pruebas, te abren una cuenta real y el 80% de los beneficios son para tí.

Yo ví enseguida una gran oportunidad. No solamente porque el objetivo es muy atractivo sino también porque me iba a aportar aquello que necesitaba obtener y que por mí mismo estaba claro que no iba a conseguir. Pero es que, además, taponaba absolutamente las pérdidas de mi capital en busca de mi desempeño, ya que ahora pasaba de arriesgar mi capital a invertirlo en algo que no cabía duda no podía ser peor que lo primero. Y por si fuera poco, la presión psicológica que implica el estar arriesgando tu dinero, desaparece absolutamente. Aún así, sigues teniendo presión puesto que tienes presente durante la primera fase el pago mensual que tienes que estar haciendo mientras lo consigues. En vez de seguir arriesgando mi dinero abriendo cuentas de trading, ahora pagaba una comodísima cuota mensual totalmente controlada por mí, y que me ofrecía, no sólo la posibilidad de formar mi parte psicológica y gestora, que eran las otras dos patas de la mesa que componen el trading, sino también que al final del camino tenía un suculento premio: una cuenta fundada con dinero DE OTROS. En mi caso, escogí una cuenta de $50.000.

Decidido el paso que iba a tomar, separé una parte de mi capital para invertir en el objetivo: $1000. Esos mil dólares ya no los iba a perder en los mercados. Los iba a invertir en mi formación psicológica y de gestión del capital/riesgo.

Desde entonces ha pasado un año, y esa historia la contaré en la segunda parte de este artículo. Pero eso será otro día.