the-price-of-bitcoin-just-hit-an-all-new-high--heres-how-easy-it-is-to-buy-your-first-one

Este artículo es la segunda parte de una serie dedicada a mi experiencia con las criptomonedas. Puedes leer la primera parte en este enlace.

Cuando el valor del bitcoin se disparó hace unos meses, el primer impulso al ver la estampida es querer comprarlo y participar de la euforia. De repente los medios de comunicación atizan las brasas y parece que no hay un mañana. Comprar criptomonedas es una de las opciones que yo barajé justo antes de adquirir los conocimientos básicos a través de las lecturas que recomendé en el post anterior.

Sin embargo, la tarea no era nada fácil. No se trataba de ir al banco y comprar divisas, dólares, libras o cualquier otra. Hay que hacer esfuerzos adicionales para conseguir una criptomoneda, y esto fué lo que comenzó a ponerme nervioso…

Como cualquiera, comencé por ayudarme de Google: ‘comprar bitcoins’. Aparecen más de 400.000 resultados. Claro, las primeras posiciones de la lista son siempre las que más visitas van a tener, sean o no de fiar.

Lo primero que aprendí fué que en ese momento estaba actuando como cuando hace 5 años tecleé en Google por primera vez aquello de…  ‘cómo hacer trading’.  Eso fué lo que me puso sobre aviso. No debía seguir actuando de esa forma tan conocida. Había que obtener la información de otras formas no tan habituales, porque aquella primera oleada de sitios web donde me prometían cambiar mis euros por bitcoins seguramente no era de fiar. Nunca deberían ser de fiar los primeros resultados de una búsqueda en Google. Así que opté por recabar la información de sitios diferentes. Los podcasts son herramientas muy minusvaloradas y que aportan una gran información sobre cualquier tema. La plataforma iVoox (el enlace contiene una búsqueda personalizada de podcasts de criptomonedas)  se convirtió en mi primera fuente fiable de información. Mi primer contacto real con ella se produjo a través de este medio y es el que inequívocamente recomiendo a todo el mundo. Ahí fué donde aprendí el otro 50 por ciento de la información que necesitaba para comprender el mundo de las criptomonedas (el primer 20% lo adquirí con la lectura de varios libros. El 30% restante es práctica real).

En esos podcasts conoces sitios más o menos seguros (ahora veremos por qué digo más o menos) donde poder cambiar euros o cualquier otra moneda por bitcoins o altcoins (los ‘altcoins’ o también ‘alternative coins’ son todo aquello que, siendo criptomonedas, no son bitcoins, como por ejemplo el ‘litecoin’ o cualquiera de las más de 1000 criptomonedas que ya existen).

Hice una lista de varios de esos sitios y me dispuse a explorarlos. Me abrí varias cuentas y descubrí que existen dos modelos de sitios web donde puedes tener criptomonedas, y esto es de especial consideración porque la diferencia entre ambos es extremadamente peligrosa. Ese peligro acecha especialmente a los inversores noveles que no desean complicarse mucho la vida con detalles técnicos y, sin saberlo, están exponiendo su seguridad.

El primer tipo de sitio web se basa en un simple mercado ‘exchange’ donde, con tu tarjeta de crédito, puedes comprar las criptomonedas que desees. Pero comprar una criptomoneda lleva consigo la siguiente pregunta:

  • ¿Adonde me envían las criptomonedas, a mi casa, a mi banco…adonde?

Pues me temo que  a ninguno de esos sitios. Como dije en el artículo anterior, las criptomonedas son un nuevo paradigma y esto no va de tocar con las manos el dinero. A los ancianos de mi pueblo no les gustaría tener su pensión en bitcoins, porque no podrían ir al banco a que les sacaran su dinero para contarlo y devolverlo a la caja. Las criptomonedas, además de ser ‘cripto’, son también invisibles e intangibles.

Entonces…¿dónde consta que yo tengo 1 bitcoin cuando lo compro?. Pues en una cosa que se llama ‘wallet‘ o lo que es lo mismo, un monedero, pero virtual. Y es precisamente un monedero virtual lo que primero tiene que crearse un usuario antes de tener criptomonedas. La posesión de ese monedero virtual es clave para que uno pueda tener el control de sus criptomonedas. Quien posee el monedero, posee los bitcoins. Y aquí es donde se diferencian los dos tipos de sitios web de venta de bitcoins: los que te cambian los euros por bitcoins y te los guardan en un monedero que ellos te ofrecen, y por lo tanto también controlan, y los que te preguntan antes de venderte los bitcoins que ¿a qué monedero se los envío?. ¿Véis la diferencia?. Si el monedero es nuestro, o sea, hemos creado un monedero de bitcoins cuyas claves de acceso únicamente conocemos nosotros, el control es nuestro. Pero…¿qué pasa si alguien que no quiere complicarse mucho la vida decide comprar bitcoins en la web, digamos por ejemplo, ‘Bitcoin Exchange Abelardo, trae pacá que yo te lo guardo‘?.

Es decir, inexorablemente hay que complicarse un poco la vida para comprar bitcoins con una aceptable seguridad. No todo vale. Al final veremos qué modalidad he elegido yo para comprar las criptomonedas pero mientras tanto tengo que continuar contando la película. En el camino he aprendido muchas cosas, pero finalmente he encontrado la manera más sencilla de hacerlo, con mucho menos riesgo que las soluciones tradicionales basadas en webs poco transparentes.

Pues bien. Habiendo comprendido que comprar criptomonedas no es fácil, y que requiere no solamente un esfuerzo por comprenderlas y otro por construir un ‘hábitat sostenible’ decente que te proporcione una seguridad y un control mínimos, decidí no utilizar las webs de intercambio de criptomonedas desconocidas y vaya usted a saber si fiables para comprar mis primeras ‘criptos‘ (utilizaremos ésta palabra a partir de ahora). Comprar, quería comprar, pero no a cualquier precio. Por cierto, las comisiones que estas webs cobran son de escándalo y, además, existen muchos problemas actualmente de índole logístico cuando compras criptos. Dado que existe mucho público transaccionando con ellas en todo el mundo por el interés que están suscitando, las operaciones no se están reflejando automáticamente en tu ‘wallet’ (recordemos, el monedero) sino que están tardando mucho apareciendo constantes quejas de los usuarios y teniendo muchos problemas de comunicación con los soportes técnicos de dichas webs. Así que mucho cuidado donde compras bitcoins porque podrías estar sin dormir algunas semanas seguidas.

Todos estos problemas que he contado son inherentes a la avalancha tan grande de gente intentando hacerse con las criptos.

Finalmente he encontrado una solución muy elegante para comprar criptos que, aunque como todo lo basado en internet tiene su riesgo, se trata de una plataforma diferente, mucho más transparente que las webs de las que os he hablado y cuya actividad no es exclusiva ni originariamente las criptos. Son las divisas y la banca en general, habiendo incorporado recientemente la compra/cambio de divisas y criptos.

Se trata de Revolut . Como este artículo se está haciendo demasiado largo, dejaré a continuación información sobre lo que es Revolut para que conozcáis la plataforma.

Esto ya es otra cosa. Algo diferente, menos opaco que el resto y que no se dedican en exclusiva a las criptos, sino que abarcan otro modelo de negocio más amplio. Todo funciona como cualquier cuenta bancaria: unas veces decides tener euros, otras veces cambias algunos de esos euros por bitcoins, y encima con comisiones muy aceptables, bastante más bajas que las webs de exchange comentadas anteriormente. Y lo que es mejor…con tarjetas de crédito incluidas, donde puedes tener tus divisas, incluyendo las criptos, y gastar ese dinero. Si definitivamente esto funciona bien, va a ser una revolución, pero habrá que ver lo que el tiempo dice puesto que todo lo relativo a las criptos es de reciente creación, incluyendo a Revolut, aunque de momento es lo mejor que he podido encontrar. Merece la pena que le déis una oportunidad.

Yo ya tengo mis primeras criptos en Revolut y ha sido excepcionalmente fácil y sin complicaciones. No necesito tener ‘wallets’ ni nada por el estilo. Tan solo me he descargado la App en el teléfono, he cargado la cuenta con algunos euros desde mi tarjeta de crédito o cuenta bancaria habitual y he comprado un Litecoin (221 euros me ha costado). Lo mejor ha sido que no he tenido que pagar comisión alguna por ello. Ha sido ingresar los euros en mi cuenta de Revolut y decir desde la misma App que me los transformara en Litecoins. Mientras lo hacía, estaba viendo en mi ordenador la cotización del Litecoin e ese momento y apenas variaba un 0,1 % el precio, cosa que me ha sorprendido enormemente. No sé dónde está el truco, la verdad. Habrá que ver si después puedo retirar el capital sin problemas, pero como pudo mientras tanto tener una tarjeta de débito Mastercard con el saldo de mi cuenta de Revolut, tampoco me importa mucho.

Si queréis conocer otra alternatica, se llama Monzo, y el esquema es el mismo que el de Revolut: es banca online, lo que, a mi juicio,   definitivamente estaremos usando en poco tiempo, cuando Google, Amazon, Apple y similares decidan que ya ha llegado la hora de cerrar las sucursales bancarias y hacerlo todo, absolutamente todo,’ por internet’.

Bueno, hasta aquí esta segunda parte de la serie dedicada a mis experiencias con las criptomonedas. Quedan aún muchas cosas que contar, pero creo que ya tenéis una información importante sobre cómo comprar criptos y sobre todo evitar, en la medida de nuestras posibilidades,  que podamos tener problemas. Aún así, comprar criptos no es la única forma de participar en ese mercado. Iré contando poco a poco otras alternativas a la compra. Yo no soy un experto y no voy a recomendar nada, simplemente expongo mi experiencia y mis convicciones, nada más.

Insisto en que obtengáis en primer lugar formación en criptos a través de libros, podcasts y las opiniones de los expertos. La responsabilidad es total y absolutamente vuestra.