Trading con Volumen y Estadística
que-es-una-ico

Este artículo es la cuarta parte de una serie dedicada a mi experiencia con las criptomonedas. Puedes leer la tercera parte en este enlace.

Otra posibilidad de inversión en criptomonedas es a través de las denominadas ICO, siglas de Initial Coin Offering, o lo que es lo mismo, una oferta inicial de moneda. ¿Y qué es esto?. En primera instancia, una ICO es el proceso mediante el cual se gesta una criptomoneda, algo parecido al procedimiento IPO, Initial Public Offering (que en castellano se denomina OPV, oferta pública de venta) término que se utiliza cuando una empresa sale a bolsa y quiere ofrecer las acciones a los posibles inversores a cambio de dinero. Y es que el ICO tiene que ver con la financiación de un proyecto empresarial.

Permitidme que a continuación exponga las características más importantes de las ICO en palabras de un experto que escribió un artículo en el blog de XATAKA y cuyo enlace dejaré al final de la cita.

En el caso de una ICO lo que se pretende financiar es el nacimiento una de una nueva criptomoneda, al estilo de Bitcoin o Ethereum.Se trata de tokens virtuales escasos, protegidos por criptografía, que tienen un valor debido a su escasez y a su demanda. Estas monedas virtuales sirven tanto para realizar pagos de una forma muy económica como para almacenar valor, pues existen mercados donde se intercambian por dinero real.

Las criptomonedas se van creando a lo largo de tiempo por un proceso que se denomina “minado”. Los “mineros” ponen a disposición del proyecto potencia computacional, que permite que el sistema funcione y reciben por ello premios: tanto las monedas “minadas” que aparecen de forma espontánea y aleatoria como por las comisiones que reciben al verificar transacciones comerciales que se producen entre usuarios de la moneda.

Cuando alguien decide crear una nueva criptomoneda primero hace un diseño de la misma y luego la implementa a través de un software. Por último pone ese software a disposición de la comunidad para que aparezcan los mineros que soporten la actividad de la misma.

Todo el proceso tiene un coste y una forma de financiar el proyecto es una ICO. Los desarrolladores realizan un pre-minado a puerta cerrada y ofrecen la nueva moneda virtual a cambio de otras monedas que ya circulan, como Bitcoin, y que además son intercambiables por dinero real en circulación. Por tanto una ICO es ofrecer a unos inversores iniciales las nuevas monedas a cambio de dinero. De ahí su parecido con una IPO, aunque también podría decirse que es muy parecido a un crowdfunding, ya que es una comunidad de usuarios quienes financian un proyectos sin que haya intermediarios.

Financiación de un proyecto empresarial basado en la cadena de bloques

Hay que tener en cuenta que una ICO no sirve únicamente para financiar el despliegue de una criptomoneda. El blockchain es una cadena de información protegida por criptografía y compartida por toda la comunidad que permite registrar las transacciones económicas dentro de la criptomoneda.

Aunque en un principio el blockchain era únicamente la tecnología detrás de las nuevas monedas digitales, se puede usar para múltiples tareas. Por ejemplo sirve para realizar computación en la nube sin pérdidas de información, para gestionar derechos de autor, para tener un repositorio infalsificable de información y un largo etcétera. Un blockchain permite almacenar y modificar datos de una forma segura y verificable y por tanto muchos negocios se adaptan bien a esta tecnología.

Siempre que alguien decide usar la tecnología de blockchain para un uso especial tiene que existir una moneda asociada (y muchas veces se le llama tokenpara evitar que se confunda el proyecto con una nueva moneda) y por tanto se puede crear una ICO para financiar el proyecto, cambiando estos tokenspre-minados por dinero. Los tokens se pueden usar dentro del proyecto para efectuar pagos por servicios específicos.

Al final, ambos casos de una ICO (financiar una criptomoneda o un blockchain) son muy parecidos. La diferencia está en el foco del proyecto (la moneda en sí o la información que contiene el blockchain). El caso de un proyecto basado en blockchain es muy interesante, ya que aunque muchas veces las criptomonedas se ven como una moda pasajera, el blockchain se está desarrollando como una tecnología muy útil por múltiples industrias.

Para qué sirve una ICO.

Está claro que el objetivo del creador del token cuando realiza una ICO es recaudar dinero. Un ejemplo exitoso es Ethereum, que antes de lanzarse logró recaudar 18 millones de dólares. Desde luego fue una inyección inicial de dinero que vino muy bien a la hora de arrancar el proyecto.

Por otro lado están los que participan de forma económica en la ICO. Lo que pretenden los participantes es, claro está, lucrarse. Normalmente las criptomonedas suben rápido de precio (aquí no entramos a valorar si hay una burbuja de criptomonedas), y quien está entre los participantes iniciales de un proyecto tienen mayores posibilidades de altas ganancias.

Ventajas de las ICO.

Tener la posibilidad de lanzar una ICO para financiar un proyecto tiene algunas ventajas. La más clara es que los autores de la criptomoneda no tienen que lograr financiación por el circuito habitual (bancos o inversores en capital riesgo). Esto hace que se puedan lograr condiciones más ventajosas.

Para los inversores individuales también tiene una ventaja: lograr financiar empresas muy innovadoras de forma directa. El canal habitual de financiar proyectos no suele estar disponible para inversores particulares o solo lo está para capitales muy grandes. Claro que el motivo de que no exista esta posibilidad es que normalmente hay un riesgo asociado muy alto que normalmente los bancos y fondos de capital riesgo no comercializan a los minoristas sino a inversores cualificados (tanto por motivos estratégicos como legales).

Inconvenientes de las ICO.

Existen múltiples riesgos de participar en una ICO. El primero es que el proyecto no salga bien y las monedas que se entregan a cambio de dinero no valgan nada. Es el típico riesgo que se corre cuando se invierte en un proyecto empresarial, algo ya conocido.

Sin embargo en las ICOs existen otros problemas. Por ejemplo que la seguridad de la criptomoneda no sea la correcta y alguien logre robar todo el dinero. El caso más reciente es el de DAO, donde se robaron más de 150 millones de dólares, dinero que perdieron los inversores. Este riesgo no es despreciable.

Otro riesgo es que este tipo de operaciones no están reguladas, queda fuera del sistema financiero convencional. Esto no gusta a los Gobiernos por varios motivos: por un lado porque pierden el control del dinero y de los impuestos; por otro porque estas ICO pueden usarse para actividades delictivas (financiar terrorismo, por ejemplo). Por tanto cualquier día podríamos ver como financiar una ICO puede ser ilegal, y de hecho en China ya han tomado esa medida, pero también en Corea del Sur.

Hasta aquí el texto insertado de la cita del blog en XATAKA, cuyo enlace es el siguiente: ¿Qué es una ICO?

Mi experiencia

Con toda la información descrita anteriormente asimilada, me dispuse a buscar proyectos interesantes donde poder invertir en alguno de ellos. Existen sitios donde poder examinar esta información como por ejemplo ICOALERT. Sitios similares hay muchos a poco que busquéis en internet.Una vez encontrada la ICO que te interesa, se accede a la web del proyecto en cuestión, donde debe figurar, al menos, un enlace al llamado ‘libro blanco‘ (white paper) que describe las características del proyecto, el número de tokens que saldrán a oferta pública de adquisición (que no debería de ser menos del 51% del total de los tokens para evitar que el dueño del proyecto se quede con la mayoría del capital), la hoja de ruta del proyecto (fechas estimadas de desarrollo de las diferentes fases del proyecto) e información clara, precisa y contrastable sobre los autores del proyecto (Linkedin, Twitter, etc).

Podéis ver un ejemplo de ICO en esta dirección: ICO HAMSTER.

Tras comprender el significado de las ICO, sus ventajas e inconvenientes, su proceso de adquisición y, sobre todo, sus riesgos, decidí no intentarlo de momento. Las ICO son, al fin y al cabo, inversiones a medio-largo plazo y no es esa mi mentalidad como inversor. Si he de serlo, entonces prefiero invertir directamente en alguna criptomoneda ya conocida. Las ICO son un modelo de inversión no contrastable en el tiempo dado que es conceptualmente nuevo, no existen precedentes y están basados en la confianza y el uso de elementos creados ex-profeso por cada emprendedor., que ha creado su propia criptomoneda (a las que se les llama tokens para diferenciarlas de las ya existentes) y cuyo valor es demasiado impreciso. Yo mismo podría crear una criptomoneda a la que llamaría, por ejemplo, el bantekacoin, crear un proyecto empresarial basado en ella, minar en mi casa algunas de estas monedas y sacarlas en una ICO para que el público me financiara. Ese es, grosso-modo, el proceso. Pero después necesitaría que mucha gente me apoyara y que mi producto o servicio fuera de mucha aceptación en el mercado.

En definitiva, invertir en ICOs comporta ser un inversor paciente. No es lo mio. Sigo prefiriendo las operaciones rápidas en los mercados de futuros. Pero al menos tengo claro cual NO va a ser mi participación en la industria de las criptomonedas.

 

 

 

mineria

Este artículo es la tercera parte de una serie dedicada a mi experiencia con las criptomonedas. Puedes leer la segunda parte en este enlace.

La tecnología que subyace tras las criptomonedas se denomina cadena de bloques. ¿Recordáis el famoso juego tetris?. Bloques que van cayendo desde arriba y que hay que ir colocando abajo sin dejar ningún hueco para completar filas. Pues algo parecido es la cadena de bloques. Digamos que cada pieza que va cayendo en el tetris es una transacción en una determinada cripto y los mineros son los encargados de recolocar esas transacciones de tal forma que se pueda completar una fila para dar por terminado un bloque y pasar al siguiente.

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En la minería de criptos se necesita precisamente eso mismo: completar y cerrar un bloque (una fila en el tetris). Pero no es tan fácil como en el famoso juego. Se necesita mucha potencia de computación para poder realizar tal hazaña dado que los algoritmos de las criptos están diseñados para hacer extremadamente difícil el proceso y cerrar un bloque. Esa es la auténtica función de la minería de criptos. El eufemismo es simpático, la minería. Pero en realidad se trata de la resolución de complejos problemas matemáticos. Algo parecido a encontrar la combinación de una cerradura electrónica entre 2000 mil millones de posibilidades. Una aguja entre un millón de pajares. Y eso hay que hacerlo en 10 minutos en el bitcoin dado que dicha cripto exige que sea así. Ese tiempo finito de resolución de cada bloque es el auténtico cuello de botella del desarrollo de una cripto. Se considera a la cripto más eficiente cuanto menor es el tiempo máximo de resolución de cada uno de sus bloques. Y ahí es donde se necesita a los mineros de criptos. Ellos son los auténticos valedores de una determinada cripto. Sin ellos no existirían las criptos. Son fundamentales en el ecosistema de cadena de bloques y, por tanto, de las monedas.

Pues bien. Otra de las formas de adquirir criptos es hacerlo a través de la minería. Convertirse en uno más de los miles de individuos que intentan resolver los problemas de combinación de los bloques de transacciones. La minería de criptos es algo así como sentar a 20 niños en una clase, repartirles una cerradura y unas hojas con combinaciones posibles que la abren y decirles a todos: ‘a ver niños, tenéis que probar, una por una, todas las combinaciones de la lista que teneis delante y descubrir cual de ellas es la que abre la cerradura. Todas las cerraduras son iguales. Todas las listas de combinaciones son diferentes y ningún número o combinación está en otra lista. Sólo uno de vosotros lo conseguirá. Tenéis 10 minutos para resolverlo (en el caso del bitcoin. Otras criptos tienen menos tiempo para hacerlo). Y al que lo consiga, se le recompensará con 12.5 bitcoins ‘ (esta recompensa es real en el caso del bitcoin y va disminuyendo a medida que pasa el tiempo. Representa la auténtica motivación de hacer minería).

Por supuesto que estadísticamente, aquel que sea más rápido (el que tenga mayor capacidad de computación) conseguirá el objetivo. Al resto no se le premiará por encontrar la combinación sino que obtendrán un premio de consolación en virtud del número de pruebas que hayan sido capaces de realizar durante el proceso. Cuando alguien encuentra la solución, simplemente se recogen la cerradura (el bloque de la cadena) y las listas de números, se considera el bloque cerrado y se entregan nuevas cerraduras y listas (un nuevo bloque) para su resolución.

El poder de computación es fundamental para hacer minería de criptos. Potentes ordenadores se encargan de ello en auténticas granjas en China y Europa del Este. Allí, el coste de la energía que se necesita para alimentar a esas máquinas es muy bajo, y resulta muy rentable hacer minería de criptos. Sin embargo, aquí en España la factura energética es brutal y la minería de criptos no proporciona una rentabilidad interesante. Alguien que decida comprar el famoso equipo Antminer S9  se encontrará con una desagradable sorpresa cuando reciba la factura de su compañia de suministro energético. Este equipo gasta como una estufa en invierno.

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La minería de criptos se puede hacer en casa. Cualquiera puede ser minero y sacar algo, pero sin una buena (y cara) infraestructura detrás y un bajo coste de consumo eléctrico no merece la pena.

Existen otras dos formas de hacer minería que conviene mencionar, pero con rentabilidades también muy bajas.

  • Construyendo un rig con tarjetas gráficas
  • Minería en la nube o cloud-mining

Un rig de minería es un equipo que en vez de utilizar los procesadores convencionales para reaizar los cálculos matemáticos en la cadena de bloques, utiliza los procesadores de las tarjetas gráficas superavanzadas que se venden para los videojuegos en tres dimensiones tan amados por los gamers. Se cogen varias de estas tarjetas, se montan en una placa madre, se le añaden varios ventiladores para enfriar el conjunto y se monta en un armazón metálico que contiene la fuente de alimentación, las tarjetas y los cables de conexión. Se conecta a la red y se empieza a minar criptos.

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Estos equipos son costosos, ruidosos, ocupan mucho espacio, se calientan mucho y son dificiles de construir. Es verdad que hacen su trabajo, minar criptos, pero la rentabilidad que se obtiene hace que el retorno de la inversión sea de muchos meses dado que la factura energética resta demasiados beneficios.

El cloud-mining o minado en la nube es otra forma de minar criptos, pero no lo recomiendo en absoluto porque la mayoría son esquemas ponzi y están diseñados para sacarle el dinero a los tontos. En vez de comprar tus equipos propios, se trata de alquilarlos en la nube. Te dicen que compres capacidad de proceso en sus ordenadores y te lo ofrecen con unos planes de negocio que aparentemente son muy bonitos pero que no van a ser rentables. Además, no existe ninguna transparencia en este modelo de minado. Te tienes que creer los números que te muestran, no te enseñan las máquinas ni te dicen dónde las tienen y siempre tienen problemas para que saques tu dinero minado. Unas veces porque te ponen unos límites mínimos demasiado altos y otras porque simplemente ni te responden cuando les preguntas. Repito, el cloud-mining no lo recomiendo en absoluto pero reconozco que es un modelo de negocio piramidal de libro.

Finalmente yo opté por no minar criptos cuando comprendí que no está al alcance de los profanos. Minar es más un hobby que otra cosa. Entiendo que a los que aman la tecnología y la electrónica se sientan muy atraídos por esta actividad, pero mi sentido común me dice que no debo gastarme más en el collar que en el perro.

Sin embargo, se podría invertir perfectamente en las empresas dedicadas a fabricar los equipos de minado. Comprar acciones de esas empresas es lo más adecuado puesto que realizan una actividad cada vez más popular y necesaria. Lo que está claro es que el universo del sistema de cadena de bloques y todo lo que se basa en ello, las criptomonedas entre otras cosas, siempre necesitará que existan mineros.

Pero ojo: esto sólo será cierto hasta que aparezcan los ordenadores cuánticos, momento en el cual la resolución de los complejísimos algoritmos de la cadena de bloques será un problema trivial y se resolverá en décimas de segundo, pudiendo finalmente alcanzar la velocidad de otros sistemas conocidos como el de las actuales tarjetas de crédito convencionales, que admiten miles de transacciones por segundo, cosa que actualmente es imposible en el universo de las criptomonedas.

Ese momento llegará y todos los mineros irán al paro, incluyendo a las empresas que fabrican los equipos de minado. Ese día habrá un auténtico crack en las empresas tecnológicas basadas en la computación clásica y se revalorizarán aquellas que tengan equipos cuánticos.

La tecnología de la cadena de bloques aún está en pañales pero ha venido para quedarse. Su evolución dependerá de la tecnología y de la aceptación del público. Y quizás también de la resistencia que opongan aquellos cuyos intereses se vean amenazados por ella.

A continuación os dejo un excelente vídeo explicativo que, sin profundizar mucho,  explica para novatos que es la minería de criptomonedas.

 

 

 

 

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Este artículo es la segunda parte de una serie dedicada a mi experiencia con las criptomonedas. Puedes leer la primera parte en este enlace.

Cuando el valor del bitcoin se disparó hace unos meses, el primer impulso al ver la estampida es querer comprarlo y participar de la euforia. De repente los medios de comunicación atizan las brasas y parece que no hay un mañana. Comprar criptomonedas es una de las opciones que yo barajé justo antes de adquirir los conocimientos básicos a través de las lecturas que recomendé en el post anterior.

Sin embargo, la tarea no era nada fácil. No se trataba de ir al banco y comprar divisas, dólares, libras o cualquier otra. Hay que hacer esfuerzos adicionales para conseguir una criptomoneda, y esto fué lo que comenzó a ponerme nervioso…

Como cualquiera, comencé por ayudarme de Google: ‘comprar bitcoins’. Aparecen más de 400.000 resultados. Claro, las primeras posiciones de la lista son siempre las que más visitas van a tener, sean o no de fiar.

Lo primero que aprendí fué que en ese momento estaba actuando como cuando hace 5 años tecleé en Google por primera vez aquello de…  ‘cómo hacer trading’.  Eso fué lo que me puso sobre aviso. No debía seguir actuando de esa forma tan conocida. Había que obtener la información de otras formas no tan habituales, porque aquella primera oleada de sitios web donde me prometían cambiar mis euros por bitcoins seguramente no era de fiar. Nunca deberían ser de fiar los primeros resultados de una búsqueda en Google. Así que opté por recabar la información de sitios diferentes. Los podcasts son herramientas muy minusvaloradas y que aportan una gran información sobre cualquier tema. La plataforma iVoox (el enlace contiene una búsqueda personalizada de podcasts de criptomonedas)  se convirtió en mi primera fuente fiable de información. Mi primer contacto real con ella se produjo a través de este medio y es el que inequívocamente recomiendo a todo el mundo. Ahí fué donde aprendí el otro 50 por ciento de la información que necesitaba para comprender el mundo de las criptomonedas (el primer 20% lo adquirí con la lectura de varios libros. El 30% restante es práctica real).

En esos podcasts conoces sitios más o menos seguros (ahora veremos por qué digo más o menos) donde poder cambiar euros o cualquier otra moneda por bitcoins o altcoins (los ‘altcoins’ o también ‘alternative coins’ son todo aquello que, siendo criptomonedas, no son bitcoins, como por ejemplo el ‘litecoin’ o cualquiera de las más de 1000 criptomonedas que ya existen).

Hice una lista de varios de esos sitios y me dispuse a explorarlos. Me abrí varias cuentas y descubrí que existen dos modelos de sitios web donde puedes tener criptomonedas, y esto es de especial consideración porque la diferencia entre ambos es extremadamente peligrosa. Ese peligro acecha especialmente a los inversores noveles que no desean complicarse mucho la vida con detalles técnicos y, sin saberlo, están exponiendo su seguridad.

El primer tipo de sitio web se basa en un simple mercado ‘exchange’ donde, con tu tarjeta de crédito, puedes comprar las criptomonedas que desees. Pero comprar una criptomoneda lleva consigo la siguiente pregunta:

  • ¿Adonde me envían las criptomonedas, a mi casa, a mi banco…adonde?

Pues me temo que  a ninguno de esos sitios. Como dije en el artículo anterior, las criptomonedas son un nuevo paradigma y esto no va de tocar con las manos el dinero. A los ancianos de mi pueblo no les gustaría tener su pensión en bitcoins, porque no podrían ir al banco a que les sacaran su dinero para contarlo y devolverlo a la caja. Las criptomonedas, además de ser ‘cripto’, son también invisibles e intangibles.

Entonces…¿dónde consta que yo tengo 1 bitcoin cuando lo compro?. Pues en una cosa que se llama ‘wallet‘ o lo que es lo mismo, un monedero, pero virtual. Y es precisamente un monedero virtual lo que primero tiene que crearse un usuario antes de tener criptomonedas. La posesión de ese monedero virtual es clave para que uno pueda tener el control de sus criptomonedas. Quien posee el monedero, posee los bitcoins. Y aquí es donde se diferencian los dos tipos de sitios web de venta de bitcoins: los que te cambian los euros por bitcoins y te los guardan en un monedero que ellos te ofrecen, y por lo tanto también controlan, y los que te preguntan antes de venderte los bitcoins que ¿a qué monedero se los envío?. ¿Véis la diferencia?. Si el monedero es nuestro, o sea, hemos creado un monedero de bitcoins cuyas claves de acceso únicamente conocemos nosotros, el control es nuestro. Pero…¿qué pasa si alguien que no quiere complicarse mucho la vida decide comprar bitcoins en la web, digamos por ejemplo, ‘Bitcoin Exchange Abelardo, trae pacá que yo te lo guardo‘?.

Es decir, inexorablemente hay que complicarse un poco la vida para comprar bitcoins con una aceptable seguridad. No todo vale. Al final veremos qué modalidad he elegido yo para comprar las criptomonedas pero mientras tanto tengo que continuar contando la película. En el camino he aprendido muchas cosas, pero finalmente he encontrado la manera más sencilla de hacerlo, con mucho menos riesgo que las soluciones tradicionales basadas en webs poco transparentes.

Pues bien. Habiendo comprendido que comprar criptomonedas no es fácil, y que requiere no solamente un esfuerzo por comprenderlas y otro por construir un ‘hábitat sostenible’ decente que te proporcione una seguridad y un control mínimos, decidí no utilizar las webs de intercambio de criptomonedas desconocidas y vaya usted a saber si fiables para comprar mis primeras ‘criptos‘ (utilizaremos ésta palabra a partir de ahora). Comprar, quería comprar, pero no a cualquier precio. Por cierto, las comisiones que estas webs cobran son de escándalo y, además, existen muchos problemas actualmente de índole logístico cuando compras criptos. Dado que existe mucho público transaccionando con ellas en todo el mundo por el interés que están suscitando, las operaciones no se están reflejando automáticamente en tu ‘wallet’ (recordemos, el monedero) sino que están tardando mucho apareciendo constantes quejas de los usuarios y teniendo muchos problemas de comunicación con los soportes técnicos de dichas webs. Así que mucho cuidado donde compras bitcoins porque podrías estar sin dormir algunas semanas seguidas.

Todos estos problemas que he contado son inherentes a la avalancha tan grande de gente intentando hacerse con las criptos.

Finalmente he encontrado una solución muy elegante para comprar criptos que, aunque como todo lo basado en internet tiene su riesgo, se trata de una plataforma diferente, mucho más transparente que las webs de las que os he hablado y cuya actividad no es exclusiva ni originariamente las criptos. Son las divisas y la banca en general, habiendo incorporado recientemente la compra/cambio de divisas y criptos.

Se trata de Revolut . Como este artículo se está haciendo demasiado largo, dejaré a continuación información sobre lo que es Revolut para que conozcáis la plataforma.

Esto ya es otra cosa. Algo diferente, menos opaco que el resto y que no se dedican en exclusiva a las criptos, sino que abarcan otro modelo de negocio más amplio. Todo funciona como cualquier cuenta bancaria: unas veces decides tener euros, otras veces cambias algunos de esos euros por bitcoins, y encima con comisiones muy aceptables, bastante más bajas que las webs de exchange comentadas anteriormente. Y lo que es mejor…con tarjetas de crédito incluidas, donde puedes tener tus divisas, incluyendo las criptos, y gastar ese dinero. Si definitivamente esto funciona bien, va a ser una revolución, pero habrá que ver lo que el tiempo dice puesto que todo lo relativo a las criptos es de reciente creación, incluyendo a Revolut, aunque de momento es lo mejor que he podido encontrar. Merece la pena que le déis una oportunidad.

Yo ya tengo mis primeras criptos en Revolut y ha sido excepcionalmente fácil y sin complicaciones. No necesito tener ‘wallets’ ni nada por el estilo. Tan solo me he descargado la App en el teléfono, he cargado la cuenta con algunos euros desde mi tarjeta de crédito o cuenta bancaria habitual y he comprado un Litecoin (221 euros me ha costado). Lo mejor ha sido que no he tenido que pagar comisión alguna por ello. Ha sido ingresar los euros en mi cuenta de Revolut y decir desde la misma App que me los transformara en Litecoins. Mientras lo hacía, estaba viendo en mi ordenador la cotización del Litecoin e ese momento y apenas variaba un 0,1 % el precio, cosa que me ha sorprendido enormemente. No sé dónde está el truco, la verdad. Habrá que ver si después puedo retirar el capital sin problemas, pero como pudo mientras tanto tener una tarjeta de débito Mastercard con el saldo de mi cuenta de Revolut, tampoco me importa mucho.

Si queréis conocer otra alternatica, se llama Monzo, y el esquema es el mismo que el de Revolut: es banca online, lo que, a mi juicio,   definitivamente estaremos usando en poco tiempo, cuando Google, Amazon, Apple y similares decidan que ya ha llegado la hora de cerrar las sucursales bancarias y hacerlo todo, absolutamente todo,’ por internet’.

Bueno, hasta aquí esta segunda parte de la serie dedicada a mis experiencias con las criptomonedas. Quedan aún muchas cosas que contar, pero creo que ya tenéis una información importante sobre cómo comprar criptos y sobre todo evitar, en la medida de nuestras posibilidades,  que podamos tener problemas. Aún así, comprar criptos no es la única forma de participar en ese mercado. Iré contando poco a poco otras alternativas a la compra. Yo no soy un experto y no voy a recomendar nada, simplemente expongo mi experiencia y mis convicciones, nada más.

Insisto en que obtengáis en primer lugar formación en criptos a través de libros, podcasts y las opiniones de los expertos. La responsabilidad es total y absolutamente vuestra.

 

Billeteras-Criptomonedas

Quiero contar en esta serie de posts que inauguro hoy mi experiencia reciente en todo lo relacionado con la tecnología denominada ‘blockchain‘ o también conocida como cadena de bloques y cuya expresión más conocida son las criptomonedas como el bitcoin y ethereum (en realidad la moneda es el ether, siendo ethereum una plataforma). Aviso que para aquellos que no conozcan los conceptos básicos de dicha tecnología probablemente no van a entender muchas de las cosas de las que voy a hablar aquí, así que les recomiendo que se inicien con la lectura de los siguientes dos libros que podrán encontrar en Amazon a un precio regalado:

Bien. Hasta aquí los preliminares. Contar lo que a continuación vais a leer no es fácil. No lo es porque estaré hablando de un nuevo paradigma que requiere de tiempo para comprender y asimilar. Yo tengo la ventaja de ser programador y eso me ha ayudado mucho para comprender el complejo universo de las criptomonedas. Transmitir la información que yo ya comprendo me consta que no es fácil, por lo que sin conocimiento previo estaréis un poco perdidos. Insisto en la lectura de los dos libros que he citado anteriormente. En tres días tendréis los conocimientos necesarios para comenzar.

Advierto que voy a necesitar varias entradas para contarlo todo, así que os ruego que tengáis paciencia porque mi intención es ser muy riguroso con mi historia y aportar el máximo de datos sobre mi experiencia en este apasionante y a la vez complejo mundo de las criptomonedas.

Aquellos que ya esteis iniciados encontrareis familiares mis palabras puesto que ya habeis andado el camino. Si bien no todas las experiencias son iguales, tengo que decir que la mía ha sido especialmente frustrante dado que, a fecha de hoy, y a pesar de que lo he intentado con ahínco, aún no he conseguido comenzar a invertir en nada relacionado con las criptomonedas, habiéndolo intentado constantemente durante los diez días que llevo de vacaciones de Navidad, habiéndole dedicado muchas horas estós últimos días. Las razones las iré explicando a lo largo de ésta serie de entradas. Nada quedará sin contar.

Como adelanto diré en este post de presentación, que el universo bitcoin, a mi juicio, está aún en pañales y que necesitará mucho tiempo para convertirse en un paradigma aceptado por la mayoría de habitantes de este planeta. Esta opinión está fundamentada en los enormes obstáculos que he encontrado a lo largo de mi camino. Obstáculos técnicos, organizativos y logísticos que me han hecho sentir cada vez menos confianza en lo que estaba haciendo.

Para que podais comprender a qué me estoy refiriendo, voy a comenzar por enumerar la lista de acciones que he ido llevando a cabo desde el principio, una especie de cuaderno de bitácora que he ido siguiendo religiosamente a lo largo de mi andadura hasta que he decidido plasmarla en estos artículos que estais comenzando a leer. Este primer post es la introducción y a lo largo de varias semanas explicaré toda mi experiencia intentando siempre, aunque a veces hable en términos técnicos, de dirigirme a todos mis lectores, sean o no duchos en el tema.

Pues bien, como dije antes, comenzaré con el guión de esta función que comienza hoy para ir revelando poco a poco los resultados.

El día 19 de Diciembre de 2017 comenzaba mis vacaciones y fué cuando redacté el borrador de mi plan al que denominé ‘Aprender a conocer el mundo de las criptomonedas y determinar si puede ser una inversión rentable‘. Confieso que me gusta organizar mis actividades porque me ayuda a seguir un plan. En el trading intradiario lo hago todos los días y ya no puedo pasar sin hacerlo en el resto de mi vida. Una vez definido el título, comencé a esbozar el guión:

  1. Buscar literatura al respecto para conocer y comprender la tecnología en que está basado.
  2. Determinar los focos de inversión probables que una vez descubiertos a través de la lectura de la literatura encontrada, quedaron en los siguientes:
    • Compra directa de criptomonedas.
    • Minado de criptomonedas.
    • Inversión directa en proyectos basados en la cadena de bloques (ICO). Una especie de compra de acciones de empresas cuyos proyectos están basados en la tecnología de la cadena de bloques.
    • Operar los recientemente creados FUTUROS de las criptomonedas.
  3. Análisis final y conclusiones.

Hasta aquí la primera parte de esta serie de artículos. Me consta que no es fácil comprender los conceptos de este novedoso mundo de las criptomonedas y la cadena de bloques, pero va a ser necesario que vayamos ya comenzando a integrar en nuestras vidas una serie de conceptos que, si bien a fecha de hoy aún no están lo suficientemente pulidos y perfeccionados en su funcionamiento, sí que en no más de 10 años necesitaremos obligatoriamente comprender.

Estamos hablando de algo que cambiará nuestras vidas en un futuro muy próximo. Id haciendo sitio en vuestras mentes porque la ola ya se ve aproximándose en el horizonte.